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Cuidado

Lavar y separar paños de microfibra

Un paño que extiende la grasa en lugar de recogerla puede necesitar un buen lavado o una tarea distinta. Separar usos y secar bien los paños simplifica el mantenimiento.

Mano sosteniendo una bayeta de microfibra amarilla

Asigna tareas fáciles de recordar

Reserva paños diferentes para baño, cocina y superficies delicadas. El color ayuda si el sistema es sencillo: no necesitas memorizar una categoría para cada mueble. Guarda los destinados a pantallas o acabados brillantes aparte de los que recogen migas y arenilla. Antes de usar uno, ábrelo y comprueba si tiene partículas atrapadas. La microfibra no vuelve inofensivo un grano de arena; arrastrarlo sobre una superficie sensible puede rayarla aunque el tejido parezca muy suave.

Recoge los usados sin encerrarlos mojados

Después de una tarea, no devuelvas el paño húmedo al cajón de los limpios. Si no lo vas a lavar enseguida, déjalo secar en un lugar adecuado y separado antes de reunir la colada. Una bolsa cerrada con varios paños mojados conserva humedad y olores. Evita dejarlos encima de madera o de un radiador caliente. Mantén los que han recogido suciedad del baño lejos de las superficies donde preparas comida, incluso mientras esperan su lavado.

La etiqueta decide temperatura y secado

Los fabricantes no dan necesariamente la misma temperatura para todos sus paños. Sigue la indicación del producto y del detergente, sin asumir que hervir siempre mejora el resultado. E-Cloth, por ejemplo, desaconseja suavizante y hojas de secadora en sus productos. Comprueba las instrucciones de los tuyos. Un suavizante puede dejar residuos que interfieren con el trabajo del paño. Tampoco añadas lejía por rutina si no está permitida. La limpieza se adapta al material y a lo que ha recogido.

Evita que se llenen de pelusa

Lavar microfibras junto a tejidos que sueltan mucha pelusa puede dejar fibras pegadas que después aparecen en cristales y espejos. Agrupa una carga compatible sin sobrellenar el tambor. Usa la dosis indicada, teniendo en cuenta el tamaño de la carga, y permite un buen aclarado. Cuando un paño sigue grasiento, revisa el lavado en lugar de compensarlo con más limpiador sobre el mueble. Una carga pequeña con demasiado detergente puede necesitar corregir la dosis, no otro perfume.

Revisa su función con el tiempo

Un paño que ya no deja bien un espejo todavía puede servir para una tarea menos delicada, siempre que esté limpio y no contenga residuos peligrosos. No reutilices para vajilla uno que ha tocado productos incompatibles con ese uso. Aparta los deteriorados que desprenden fibras o arrastran partículas difíciles de quitar. Doblar un paño limpio ofrece varias caras de trabajo; cambia de cara antes de repartir la suciedad recogida. Al terminar, deja preparado el recambio en el sitio donde realmente lo necesitas.

Referencias para ampliar información:

E-Cloth: Washing microfibre cloths