Ideas sencillas. Una casa más tuya.
hogarissimo
El placer de estar en casa

Cuidado

Limpiar acero inoxidable sin arañarlo

Las huellas se ven enseguida en el acero inoxidable, pero insistir con un estropajo puede dejar una marca más permanente. Empieza por identificar el acabado y usar un paño limpio.

Fregadero de acero inoxidable en una cocina

Acero no siempre significa el mismo acabado

Una puerta de frigorífico puede llevar un recubrimiento antihuellas, mientras que el fregadero es acero sin esa capa. No apliques a ambos el mismo pulimento por costumbre. Revisa las instrucciones del electrodoméstico y reserva los acondicionadores para las superficies donde estén autorizados. En acabados negros o revestidos, un producto para acero convencional puede resultar inadecuado. Si necesitas localizar el modelo, fotografía la placa de identificación y guarda la información junto a las indicaciones de limpieza que realmente le corresponden.

Retira primero la suciedad blanda

Para una superficie que admita limpieza suave, comienza con un paño ligeramente humedecido y el limpiador indicado. Las salpicaduras de comida se retiran con menos esfuerzo antes de secarse. Evita pulverizar directamente sobre botones, juntas o ranuras. Aplicar el producto al paño permite controlar mejor dónde llega. Utiliza poca cantidad y cambia de cara cuando el tejido recoja grasa: seguir con la misma zona simplemente reparte una película por toda la puerta, aunque de lejos parezca que ya está limpia.

Observa la dirección del grano

Muchos acabados cepillados muestran líneas finas. Limpia siguiendo esa dirección, con pasadas suaves, en lugar de hacer círculos insistentes sobre una huella. Mira la superficie desde un lateral para localizar las líneas. Si el acabado no tiene un grano visible, sigue las instrucciones específicas y no inventes una dirección. Un paño limpio puede contener una partícula dura de una limpieza anterior; revísalo antes de usarlo. Evita lana de acero, esponjas abrasivas y polvos que puedan rayar.

Aclarar y secar cambia el resultado

Si el producto requiere aclarado, retira el residuo con un paño limpio humedecido y seca después con otro. No dejes correr agua hacia un panel de control. En un fregadero, presta atención al borde de la grifería y al contorno del desagüe, donde el agua se queda más tiempo. Retira restos salados y limpia después del uso según las instrucciones. No almacenes encima una esponja mojada ni una lata que pueda dejar una marca bajo su base.

Cuándo dejar de pulir

Una raya no se elimina necesariamente con un limpiador y una zona de color distinto puede ser daño del recubrimiento. No pruebes lijas ni pulimentos de metal en una puerta revestida para recuperar el brillo. Si aparece oxidación o una marca que no cambia, consulta al fabricante con una foto. Evita mezclar limpiadores y no uses lejía por defecto en acero. Mantener dos paños separados, uno para limpiar y otro para secar, suele resultar más útil que añadir otro producto al armario.