Mide desde donde cuelga de verdad
La medida útil comienza en el punto donde el tejido queda suspendido, no necesariamente en la parte superior de la barra. Las anillas, los ganchos y los ollados colocan la tela a alturas diferentes. Si compras una cortina confeccionada, revisa cómo define el fabricante su largo y dibuja ese recorrido junto a la ventana.
Toma la distancia al suelo en ambos extremos y en el centro. Un pavimento ligeramente irregular puede hacer que un lado arrastre mientras el otro queda corto. Anota también rodapiés, enchufes y muebles cercanos. Con esos datos puedes decidir si conviene ajustar cada bajo o aceptar una pequeña separación uniforme respecto al punto más alto.
Elige una terminación que puedas mantener
Una cortina que acaba cerca del suelo suele dar continuidad visual a una estancia. Dejarla ligeramente separada facilita pasar la aspiradora y evita que recoja suciedad. No hay una distancia universal: simula el bajo con una sábana prendida de forma segura y observa el resultado desde la puerta y desde el asiento habitual.
El tejido que se acumula sobre el suelo tiene una presencia más teatral, pero exige colocarlo después de moverlo y ocupa espacio. Puede ser incómodo junto a una puerta de terraza o en una zona de paso. Si necesitas abrir esa salida cada día, prioriza un borde que no tengas que apartar con el pie.
Lo que hay bajo la ventana importa
En una cocina, un escritorio o una ventana con un mueble pegado, una cortina corta puede ser la solución más sensata. Comprueba que no entre en contacto con agua, alimentos, aparatos calientes ni mecanismos de apertura. Una ventana que se abre hacia dentro necesita espacio para girar sin enganchar la tela.
No cubras radiadores, rejillas ni equipos de calefacción sin consultar sus requisitos de separación. A veces un estor adecuado a la ventana deja libre la zona inferior, aunque también hay que valorar sus mecanismos y la seguridad de los cordones. El objetivo no es que todas las ventanas de la casa tengan idéntica solución.
Antes de cortar el bajo
Lee las instrucciones de cuidado y comprueba si el fabricante indica lavar o acondicionar el tejido antes de ajustar el largo. El encogimiento varía; añadir centímetros por intuición no sustituye esa información. Cuelga los paños y deja que se asienten según las indicaciones antes de marcar un arreglo definitivo.
Guarda una fotografía de la medida y apunta el modelo de anilla o gancho. Si después cambias el sistema de suspensión, el largo aparente también cambiará. Un bajo bien resuelto depende de la combinación completa, no solo de la longitud que aparece en la etiqueta.



