Siéntate antes de componer
Un sofá profundo puede resultar más cómodo con apoyo detrás de la espalda, mientras que uno poco profundo pierde sitio con rellenos voluminosos. Prueba primero los cojines que ya tienes. Comprueba si necesitas apoyo lumbar, un lugar para el brazo o simplemente una superficie más agradable al tacto.
No hay un número correcto para todos los sofás. Si varias personas se sientan a la vez, cuenta cuántos cojines terminan en el suelo. Ese gesto cotidiano ofrece más información que una fotografía con capas perfectamente colocadas. Reserva un lugar real para los que apartas al tumbarte.
Combina tamaños sin perder utilidad
Una pareja de formatos grandes y uno más pequeño puede dar profundidad, pero también puedes utilizar una composición sencilla con todos parecidos. Lo importante es que las piezas no tapen por completo el respaldo ni empujen al usuario hacia el borde del asiento.
Una forma alargada puede funcionar delante de un cojín cuadrado, siempre que el relleno tenga la firmeza que buscas. No compres una funda suponiendo que cualquier relleno servirá. Compara las medidas y las recomendaciones de la funda: meter uno demasiado grande puede tensar costuras y cremalleras.
Deja que un tejido lleve la voz
Si el sofá es liso, un estampado puede ser el punto de partida para dos tonos secundarios. Si el tapizado ya tiene dibujo, una textura sencilla puede ofrecer descanso. Mira los tejidos juntos en la luz de la habitación y evita decidir solo por el nombre del color.
Comprueba el tacto con ropa de manga corta y revisa elementos que puedan molestar, como lentejuelas, botones duros o bordes ásperos. Un cojín decorativo puede quedarse en una butaca poco usada, pero el sofá principal merece materiales agradables para el uso diario.
Piensa en el lavado completo
Una funda lavable no significa que el relleno también lo sea. Lee ambas etiquetas y considera el tiempo de secado. Los tejidos delicados o que requieren limpieza especial pueden tener sentido si aceptas ese mantenimiento. Si la casa tiene mucho movimiento, menos piezas fáciles de cuidar suelen ser más cómodas que una colección frágil.



